Equipos como el Caisse d'Epargne se rifan al gallego Aser Estévez, reciente campeón de España contrarreloj sub-23, que se debate entre los estudios y la apuesta por el ciclismo

Aser sufrió una caída en la última curva de la contrarreloj

 

Aser Estévez ha llegado a la encrucijada en la que se encuentran los deportistas que por su brillante trayectoria están en el momento de dar un paso crucial, cuando tienen que dejar un poco de lado sus estudios para apostar fuerte por ser un profesional de élite.

Este ciclista que nació hace 20 años en la localidad donde desemboca el Río Miño, A Guarda, tendrá que decidir en las próximas semanas si da el salto al profesionalismo o espera un año más. A pesar de que equipos como el Caisse d'Epargne, el Xacobeo Galicia y algún holandés y portugués ya han mostrado su interés en enrolarle en sus filas, Aser lo toma con cautela: «No quiero dar el salto demasiado pronto y después tener que volver abajo. Hay quien me aconseja que lo haga ya y quien me dice que no tenga prisa. Habrá que pensárselo bien».

 
Viene de proclamarse el pasado jueves campeón de España sub-23 en la modalidad de contrarreloj, donde nunca Galicia había tenido ningún ganador. En los últimos años han conseguido este título corredores que ahora están a primer nivel como Eladio Sánchez, Juan José Cobo y sobre todo Alberto Contador.
 
Pero Aser Estévez siempre le ha dado mucha importancia a sus estudios. Su deseo es ser profesor y para eso está haciendo la carrera de Historia en la Universidad de Santiago, aunque tiene claro que «para ser profesor siempre habrá tiempo y si surge la oportunidad de poder vivir del ciclismo trataré de aprovecharla».
 
El ciclista guardés milita en el mismo equipo en el que estaba Óscar Pereiro antes de dar el salto a profesionales, el Spol-Caixanova de O Porriño, y de momento sigue sus pasos, según indica el presidente del club, Horacio Barros. «Óscar no había tenido prisa en dar el salto, a pesar de que llevaba algunos años destacando. Pasó a profesionales en un equipo portugués cuando tenía 23 años». Una similitud entre ambos es que Aser le pega a todo, incluido el ciclocrós en la época invernal, especialidad en la que destacaba Pereiro cuando era joven y en la que llegó a ser campeón de España.
 
Pero para afianzarse en el mundo del ciclismo, Aser Estévez tuvo que vencer sus miedos iniciales, según recuerda el presidente del Club Ciclista O Rosal, donde el guardés dio sus primeras peladas y se formó desde alevín hasta júnior: «Cuando empezó como alevín, muy pronto sufrió una caída que le metió el miedo en el cuerpo y le hizo dudar de si seguir dedicándose a esto. Afortunadamente le ayudamos y poco a poco se le fue quitando y fue progresando», comenta Gerardo Álvarez.
 
El presidente del club de O Rosal lo califica como una persona «muy humilde y que siempre ha sido un buen estudiante», algo que acredita Horacio Barros, del Spol: «Cuando vamos a cualquier carrera siempre está estudiando, con un libro en la mano, o pasando apuntes, tanto en el coche como en el hotel».
 
Aser ha compaginado bien ambas cosas y su expediente académico es brillante, aunque ha tenido que dejar una asignatura para septiembre porque el examen coincidía con el Campeonato de España. Eso sí, ha renunciado a ir a alguna convocatoria con la selección por los estudios.
 
Ha tenido que ir creyendo cada vez más en sí mismo, porque cuando era cadete y ya empezaba a despuntar «siempre se situaba detrás del pelotón en las salidas y nosotros le decíamos que se fuese para adelante porque no era menos que nadie», dice Gerardo Álvarez.
 
Aser Estévez puede emular a los Pino, Pereiro y Ezequiel Mosquera, pero aún le quedan muchos puertos que superar.